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Itinerancia Franciscana 2024

Iniciativa de la Pastoral Juvenil - Vocacional de la OFM Chile

05 Febrero 2024

Desde el lunes 15 al viernes 20 de enero vivimos la experiencia de la “Itinerancia Franciscana 2024” en el Valle de Colchagua en la VI Región, Diócesis de Rancagua; peregrinando desde la comuna de Santa Cruz hasta la localidad de San Pedro de Alcántara. Fueron aproximadamente 85 km de camino por estas tierras, los que recorrimos 7 itinerantes (2 frailes y 5 jóvenes: Carolina León, Yazmin Sáez, Cristopher Díaz, Emerson Orellana, Vicente Abarca, Fr. Ronald Villalobos y Fr. Luis Cisternas).

La Itinerancia franciscana es una experiencia que nos evoca el origen del carisma franciscano con el hermano Francisco de Asís y sus primeros compañeros desenvolviéndose como fraternidad en “el camino”.

Recorrimos el camino, haciendo presencia eclesial joven y alegre, saludando en el camino a quienes transitaban en sus automóviles y orando al ritmo de cada paso por las intenciones de quienes nos pedían oración. Nuestra presencia en la ruta durante cinco días fue esa predicación silenciosa y testimonial, recordando que Jesucristo está presente en el camino del hombre como hermano, compañero, maestro y Señor. 

Como peregrinos cada día llegábamos a un lugar para pasar la noche, en esta ocasión siempre una Capilla o Parroquia, y luego seguíamos nuestro camino. Por eso, aprovecho de agradecer en nombre de nuestra fraternidad Itinerante a los hermanos Párrocos de Peralillo, Pumanque y San Pedro de Alcántara (Pbro. René Gaete, Pbro. Martín Medel y a nuestro hermano Pbro. Fermín Castro, respectivamente) por la disponibilidad para acogernos y facilitarnos sus dependencias. Asimismo, agradecemos la acogida y oración de Mons. Guillermo Vera Soto, Obispo de la Diócesis de Rancagua. 

La dimensión fraterna también fue otro de los aspectos importantes en esta experiencia, pues no fuimos caminando solos sino siempre con hermanos y hermanas a nuestro lado. El camino nos presentó desafíos como fraternidad itinerante, tal como lo hace la vida misma, y ahí tuvimos que dialogar, consensuar y discernir. El camino nos permitió crecer en los vínculos a través de la confianza que lentamente se comenzó a gestar entre nosotros. 

Cada día comenzábamos nuestra jornada de cara al Señor a través del silencio y la escucha de la Palabra de Dios, y por la noche nos reuníamos como fraternidad para reconocer al Señor en la fracción del Pan, como los peregrinos de Emaús. A veces en el camino tuvimos que esperarnos, caminar más lentos, compartir el agua y colaborarnos en la preparación de la comida. Pudimos experimentar mínimamente aquello que viven los temporeros que encontramos en el camino trabajando bajo el sol y tantos hermanos migrantes que deben atravesar arriesgados caminos pasando días y noches sin un techo seguro. En nuestro camino orante ellos estuvieron en nuestro corazón. 

Nuestra peregrinación culminó el día viernes, pero nuestro corazón sigue en camino, preguntándonos como el hermano Francisco Asís: “Señor ¿Qué quieres que haga?”

Fr. Luis Andrés Cisternas Aguirre, OFM
Animador Cuidado Pastoral Juvenil - Vocacional OFM Chile

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